LA TAREA DE LOS VERDES
Primer Congreso Vallecaucano del Partido Verde. Buga, 25 de junio de 2011.
Anuncio del aval regional a la candidatura por el Partido Verde
Texto inspirado en “El mundo en rumbo de colisión” de Manfred Max Neef.
Cuando la FAO informaba que mil millones de personas padecen hambre y estimaba en 30.000’ de dólares anuales la ayuda para salvar esas vidas, la acción concertada de los grandes bancos públicos para salvar la gran banca privada sumó un rescate de 17 billones, suficiente para mitigar el hambre de la humanidad durante 600 años.
Estamos en un mundo en el que nunca hay suficiente para los que no tienen nada y siempre hay de sobra para los que lo tienen todo. ¿Dónde estaba ese dinero, si siempre se dijo que no alcanzaba para mitigar la pobreza? Esta es una de las decepciones más profundas que pueden tenerse con quienes dirigen el mundo.
Es este un mundo caracterizado por:
- el crecimiento exponencial del cambio ambiental inducido;
- el fin de la energía barata;
- la creciente disminución de recursos esenciales para la vida: agua, suelos, genes, bosques, peces, arrecifes;
- la codicia expresada en la descomunal burbuja especulativa que llegó a ser 50 veces más grande que la economía real de intercambio de bienes y servicios.
¿Cuáles son las causas?
- un paradigma económico codicioso que aspira crecer a cualquier costo;
- el uso incontrolado de los combustibles fósiles para ese crecimiento;
- el consumismo como ruta ficticia hacia la felicidad;
- la destrucción de culturas tradicionales;
- el desprecio por los límites planetarios en relación con la disponibilidad de recursos, la generación de desperdicios y capacidad de asimilación de las consecuencias.
Cualquier solución -y nosotros, los Verdes, somos parte de la solución- implica nuevos modelos que comiencen aceptando los límites de la capacidad de carga de la tierra y que aborde seriamente el problema de la inequidad, porque sin equidad las soluciones pacíficas y sustentables son imposibles. Para preservar la vida en el planeta debemos garantizar vida digna para nuestras gentes.
Debemos reemplazar la codicia, la competencia y la acumulación por la solidaridad, la cooperación y la compasión. En este sentido, el Proyecto Verde es el gran proyecto femenino de la humanidad. Son los valores de la mujer los faros que orientarán la redención de la civilización. Por ello, la presencia masiva y activa de la mujer en el Partido Verde obedece no al cumplimiento formal de una ley o una norma sino porque el ideario verde es sustancialmente femenino: ¡este es su partido!
¡Vivan muestras mujeres verdes!
Debemos alejarnos del crecimiento económico a cualquier costo y superar la codicia y la acumulación como metas de un presunto bienestar social. Debemos transitar hacia sociedades que se ajusten a menores niveles de producción y de consumo, favoreciendo las economías locales y regionales: debemos mirar hacia dentro.
Pero el modelo económico neoliberal se arraiga con una descomunal fuerza en nuestra vida. Ya no tenemos la física, la química, la biología, la medicina ni la antropología del siglo XIX, pero sí la economía del siglo XIX con la que pretendemos resolver problemas del siglo XXI. Ello es posible porque el neoliberalismo es una pseudo religión dogmática, que promete el paraíso o el infierno si no se cumplen las normas de buen comportamiento y que nos hace creer varios dogmas de su fundamentalismo:
- La globalización es el único camino hacia el desarrollo. Entre 1960-1980, los países en desarrollo no importaron lo que producían, entonces el ingreso per cápita en América Latina creció 73% y en África 34%; a partir de 1980, con la apertura, el crecimiento económico de América Latina tendió al estancamiento y el de África bajó a 23%. Queda demostrado que la globalización no es el único camino hacia el desarrollo.
- La integración a la economía global es buena para los pobres. En 1965, el ingreso per cápita de los países del G7 era 20 veces mayor que el de los 7 países más pobres; en 1995 era 39 veces mayor y hoy es más de 50 veces. Está demostrado que la integración a la economía global es pésima para los pobres.
- Las ventajas comparativas aseguran la prosperidad. Pero las ventajas comparativas funcionan solo si no hay movilidad transnacional del capital. Porque cuando el capital goza de movilidad transnacional busca ventajas absolutas emigrando a países donde los costos ambientales y sociales son menores y las utilidades las mayores. Ejemplo: Nike emigra a Indonesia donde los zapatos son hechos por muchachitas con un salario de 10 centavos de dólar la hora, alojadas en barracas y sin sindicatos. Mikel Jordan cobró 20 millones dólares por una fotografía con zapatillas Nike, sobrepasando la planilla anual de sueldos de todas las fábricas de Nike en Indonesia con 75.000 empleos. Es obvio que las ventajas comparativas no aseguran la prosperidad.
- Globalización significa más empleo. De acuerdo con la OIT, a comienzos del 2000 había 250 millones de desempleados en el mundo y mil millones de subempleados, un tercio de la fuerza de trabajo mundial; la tercerización genera desempleo en los países de origen porque las corporaciones se van y genera subempleo en los países que las reciben. Es claro que la globalización significa menos empleo por punta y punta.
- La OMC es democrática y transparente. Muchas decisiones pasan de los gobiernos a un grupo no electo de burócratas que trabajan a puerta cerrada en Ginebra. Si hay conflicto entre un país y una corporación, decide un tribunal de la OMC del que nunca se sabrán los nombres de quienes lo conforman y la decisión es inapelable. Si una corporación al invertir en un país determina que hay alguna ley inconveniente a sus intereses, el país está obligado a abolirla o adaptarla a la satisfacción del inversor. La OMC no tiene ninguna regla sobre el trabajo infantil, la discriminación de la mujer, ni sobre los derechos laborales. A los países pobres se les prohíbe producir medicamentos genéricos, están obligados a comprarlos de las transnacionales farmacéuticas. La OMC es una logia excluyente y dictatorial.
- La globalización es inevitable. Renato Rugiero, exdirector de la OMC decía: “tratar de detener la globalización es equivalente a tratar de detener la rotación de la tierra”; Bill Clinton: “la globalización no es una opción política, es un hecho”; Tony Blair la identificaba como “irreversible e irresistible”; y Margareth Tatcher inmortalizó su frase “no existe alternativa”. Esas afirmaciones evidencian el fundamentalismo de sus defensores.
Pero hay alternativas y nosotros somos una alternativa, puesto que el modelo económico resulta de la renuncia de los países al derecho de controlar su economía. Sabemos que cualquier proceso originado en decisiones políticas es reversible, no se trata de escoger entre las reglas de la economía y el caos por ausencia de reglas. Debemos conducir la economía más hacia lo local con reglas que acerquen el consumo al mercado, tales como:
- Que los excedentes fluyan y permanezcan lo más posible cerca de su lugar de origen. Hoy, los excedentes de la periferia son rápidamente succionados hacia el centro.
- Producir localmente para acercar el consumo al mercado, porque el transporte genera un gran impacto negativo. Los cálculos de los economistas nunca dicen la verdad, para ellos el impacto ambiental y la quiebra de los productores locales valen cero.
- Reintroducir resguardos para la economía local a través de tarifas y cuotas;
- Generar competencia local a fin de evitar el surgimiento de monopolios;
- Generar impuestos ecológicos sobre energía, polución y otros negativos; pagamos impuestos por las cosas buenas en lugar de pagar por las malas: trabajas y el Estado te quita una parte, te castiga por trabajar o invertir, pero no te castiga por ensuciar, por contaminar o destruir, eso te lo regalan.
Debemos idear y construir un modelo de desarrollo sobre la base de tres grandes fuerzas civilizatorias:
- el ímpetu desinteresado de los sueños y las utopías juveniles;
¡Viva nuestra juventud verde!
- la corriente silenciosa y arrolladora de la presencia femenina, portadora de nuevos valores y costumbres;
¡Vivan nuestras mujeres verdes!
- la energía de los hombres y mujeres libres, transformadora de la vida y la cultura.
¡Vivan nuestros hombres y mujeres verdes!

Esta nueva economía se sustenta en cinco postulados y en un principio que los Verdes compartimos y enriquecemos:
- la economía debe servir a las personas y no las personas a la economía.
- el desarrollo tiene que ver con personas y no con objetos.
- el crecimiento no es desarrollo y el desarrollo no precisa de crecimiento.
- ninguna economía es posible al margen de los ecosistemas.
- estamos en un sistema finito, por ello el crecimiento permanente es imposible.
Principio: ningún interés económico bajo ninguna circunstancia puede ni debe estar por sobre la reverencia por la vida: la vida es sagrada. Hoy vemos lo contrario, estamos al servicio de los intereses económicos, el desarrollo lo identificamos por el número de objetos (un país es más desarrollado porque tiene más teléfonos móviles o computadores), estamos ante la obsesión por el crecimiento del PIB, si crece estamos bien si no crece estamos mal, mientras el crecimiento tiene límites, el desarrollo no tiene límites: creer que el crecimiento permanente es posible en un planeta finito es síntoma de irremediable locura.
Ninguna economía es posible al margen de lo que proveen los ecosistemas, ninguna economía es posible si desaparece la lombriz o la fotosíntesis, porque entonces desaparecemos todos. Ningún interés económico está por encima de la reverencia por la vida, pero la vida no importa si puedo hacer negocios, millones de niños son esclavos, de acuerdo a UNICEF, hoy hay más esclavos que los que existían antes de la abolición de la esclavitud en el siglo XIX, de los cuales dos tercios son niños de cinco y seis años, eso no aparece en las noticias ni en la prensa ni en la TV porque es un buen negocio.
Aquí, en la región caucania pacífica ecuatorial, en el corazón de uno de los valles más fecundos del planeta, presenciamos la racionalidad más exquisita al servicio de la sinrazón: el monocultivo, la producción de biocombustibles prevaleciendo sobre la producción de alimentos, el consumo intensivo y agresivo del agua, la aniquilación sistemática de la biodiversidad. Todos ellos temas de extraordinaria sensibilidad para nosotros, los Verdes, banderas para la lucha y la reivindicación de nuestra fe en la capacidad de la humanidad parar revertir los efectos negativos de sus propios actos. Por ello estamos por:
¡La reconstrucción social y política, cultural y ambiental del Valle del Cauca!
Pero podemos cambiar el mundo y por ello estamos aquí, está en nuestras manos, depende de cada uno de nosotros, la solución empieza por nosotros, con la coherencia de cada uno consigo mismo. ¿Qué podemos hacer? Ser coherentes, actuar y comportarnos de acuerdo con lo que creemos. Podemos provocar grandes cambios históricos sobre la base de tres grandes fuerzas: el ímpetu de una juventud soñadora, portadora de las más grandes utopías; la impronta y la perseverancia de la mujer sobre la base de los principios de la vida, la cooperación, la solidaridad y la compasión; y la reciedumbre y la fuerza transformadora de los hombres y mujeres libres.
Estamos en el movimiento más revolucionario de la historia, lo repito porque tal vez no lo creemos, puesto que propendemos por la transformación radical de los modos de vivir en aras de la sustentabilidad de la vida en el planeta, pero al mismo tiempo es, el nuestro, el movimiento más pacifista, por nuestra profunda fe en la razón, en el diálogo y en la vida digna.
Finalmente, a propósito de nuestro partido, uno de nuestros codirectores renuncia a liderar nuestro partido para centrarse en su campaña regional: es legítimo; otro de nuestros codirectores está inmerso en labores administrativas y de manejo del conflicto: es legítimo; un tercero perdió toda su autoridad para liderar nuestro partido al sumarse a las filas de quienes sumieron el país en la más descomunal debacle ética de su historia; y el líder natural espera el momento propicio para retomar las riendas del Partido Verde. ¡Compañero Antanas! ¡Conduzca usted la nave! ¡Los Verdes llegamos para quedarnos en la historia de Colombia!
¡Levántate Verde! ¡Iniciamos nuestra gesta!
Avanzaremos, avanzaremos en una gigantesca ola
por la recuperación de nuestro lugar sobre la tierra,
con la incontenible fuerza de una voluntad poderosa e invencible,
nacida de lo más recóndito de nuestro espíritu,
como hacedores de un modo de vivir original y emprendedor.
Nadie nos detendrá,
nada será obstáculo en el cumplimiento de esta sagrada misión.
Ascenderemos, alcanzaremos la cima
clavaremos en la roca más alta una bandera que nadie osará arrebatarnos,
que ondeará por siempre mostrando al mundo el sello de nuestra cultura,
porque tenemos un motivo para vivir y luchar
en esta sagrada tierra de indomables vallecaucanas y vallecaucanos.
¡Viva el Valle del Cauca!
¡Vivan los hombres y mujeres verdes!
¡Viva Colombia, mi patria!